horror
Martillo (1)
La cabeza de un martillo medio oxidado se aceleraba gracias a la fuerza centrífuga y a la energía agregada por el pequeño brazo de una niña de doce años. La trayectoria apuntaba directo a la frente del tío de la pequeña, quien no alcanzaría a reaccionar. Esta simple acción, a pesar de la poca fuerza del brazo de la niña, repetida varias veces, sería suficiente como para que el cuerpo del tío estuviese bajo tierra unos días después. Mientras la pequeña dejaba el cuarto de baño, el cuerpo lánguido
La Reseña Atrasada: Pet Sematary (2019)
Es por esto que adaptar “Cementerio de Animales” es tan difícil, al menos en lo que refiere a lo que existe al otro lado de la empalizada detrás del cementerio de mascotas. Lo que se sabe es que es un territorio antes habitado por pueblos indígenas, que luego se fueron porque había una energía, espíritu o algo maligno. Y es esta presencia maligna la que está
Fosa Común (segunda parte)
El tiempo apremiaba, ya que los cuerpos estaban descomponiéndose, la piel ennegrecida se resbalaba de algunos cuerpos, haciendo nuestra tarea más difícil y lamentable. El hedor se había vuelto algo habitual en el antes hermoso lugar que llamábamos hogar y las moscas se volvían nuevos invasores que rápidamente se apropiaban del lago. El hedor y la decadencia se pegaba en nuestras manos. Las lavamos en el lago, y este también se volvió rancio.
Fosa Común (primera parte)
Sin embargo, al tomarla sentí la emoción de quien tiene en sus manos un objeto invaluable, esa evocación indescriptible que tenemos al estar frente a una obra de arte imponderable que ha trascendido la historia. Entregarla al jefe de la expedición fue como exponer el lienzo sobre el cual un conocimiento metafísico había sido plasmado.
Panóptico
Esta última pregunta me hizo ponerme de pie y acercarme a la salida de la celda, pero la imagen de la torre central me detuvo. Ni siquiera quise acercarme lo suficiente como para ver una parte del pasillo. Decidí volver a entrar y sentarme, dándole la espalda. No quería sentir su presencia, y el desesperante vacío de la habitación blanca era menos intrusivo que la maldita torre.
El secreto
Simplemente apareció ahí, en un rincón al fondo de la mente, en una esquina oscura. Poco a poco se volvió más importante, y de pronto Juan se sorprendió a sí mismo dedicándole al menos un minuto al día al desarrollo de esta idea. Se mantuvo completamente indescriptible, inexplicable con palabras, pero siempre presente, como un sentimiento, un sabor intelectual, un color espiritual, imposible de tomar, imposible de entender, pero sumamente