Descarnado
Intento moverme, pero no puedo. No es sólo por la desconexión de mi mente, sino que también hay cuerdas en mis piernas y brazos. Están muy apretadas y me provocan un profundo dolor. Mientras me hago más consciente el dolor se intensifica. Las amarras juntan mis piernas con mis manos por mi espalda en una posición también muy dolorosa.